Pide a un pianista clásico que toque una línea de jazz leyendo la partitura y oirás cada nota en su sitio, a tiempo, preciosamente regular. Y no suena a jazz. Pide a un pianista de jazz que toque la misma línea y de repente baila. Las notas son las mismas. La diferencia es el swing.
El swing es una sensación, y una sensación se aprende sobre todo de oído. Pero aprendes mucho más rápido si sabes qué tienes que escuchar. Esta lección divide el swing en cuatro cosas que puedes oír y practicar: las corcheas larga–corta, el tresillo que llevan dentro, el acento en el “y” y la mano izquierda que empuja por delante del tiempo.
Corcheas rectas y corcheas con swing
En la mayor parte de la música clásica, y en el pop, el rock y la bossa nova, las dos corcheas de un tiempo son iguales: cada una dura exactamente la mitad del tiempo. Aquí tienes una línea bebop tocada así, recta, sin nada alrededor:
Todas las notas son correctas, y suena a ejercicio. Ahora las mismas notas, con swing, con un contrabajista y una mano izquierda ligera:
¿Oyes la diferencia? Las parejas de corcheas ya no son iguales. La primera nota de cada pareja es más larga y la segunda más corta. Larga–corta, larga–corta. Ese es el corazón del swing.
Piensa en un tresillo
¿Cuánto dura “larga”? Una buena imagen es el tresillo. Divide cada tiempo en tres partes iguales. La primera nota ocupa las dos primeras partes y la segunda ocupa la última: larga por dos, corta por una.
Cuéntalo en voz alta mientras marcas el pulso: “1-y-a, 2-y-a”. Toca en el “1” y en la “a”, y quédate en silencio en la “y” del medio. Eso es una pareja con swing. Aquí la tienes con la banda: una pareja larga–corta, un silencio y otra pareja, sobre un ii–V–I:
Escucha cómo la nota corta lleva hacia el tiempo siguiente. Es la nota corta, no la larga, la que le da al swing su impulso.
El tresillo es una imagen, no una regla. El swing real cambia con el tempo. En tempos lentos la nota larga suele ser aún más larga que en el tresillo; en tempos muy rápidos las corcheas vuelven a ser casi iguales. Los músicos lo ajustan sin pensarlo, igual que ajustas tus pasos al ritmo al que caminas. Los ejemplos de esta página quedan justo por debajo del tresillo, como toca el swing la mayoría de los músicos a tempo medio.
Apóyate en el “y”
Aquí está el segundo secreto, el que más se les escapa a los alumnos: en el swing, la nota corta es la fuerte. Toca el contratiempo, el “y”, un poco más fuerte que la nota que cae en el tiempo. En la música clásica la parte fuerte suele ser el tiempo. En el jazz, el acento cae a menudo justo después.
No exageres, y no lo hagas en todos los “y”. Acentúa uno aquí, otro allá, casi sin querer, y deja pasar el resto con ligereza. Basta con apoyarse un poco de vez en cuando. Si golpeas fuerte todos los “y”, la línea se vuelve rígida de otra manera: solo has cambiado un patrón por otro. Imagina a un músico de viento: las notas en el tiempo salen solo con el aire, y algunos contratiempos reciben un pequeño empujón de aire. Vuelve a escuchar el ejemplo: no todos los “y” suenan más fuertes.
Y mantén las notas unidas. Las corcheas swing son fluidas, legato, sin huecos entre las notas. Una línea entrecortada no puede tener swing, por perfecto que sea su ritmo.
El push de la mano izquierda
Tu mano izquierda también tiene swing. En lugar de tocar los acordes en el tiempo, toca acordes cortos justo antes del tiempo: en el “y” del 2 y en el “y” del 4. Cada acorde llega una corchea antes y tira de la música hacia delante.
Dm7: F–C · G7: F–B · Cmaj7: E–B · Dm7: F–C · G7: F–B · Cmaj7: E–B
Toca estos acordes cortos, staccato. El contrabajo sostiene el tiempo; tu mano izquierda toca en los huecos que quedan entre medias. Este pequeño push, una anticipación, explica en buena parte por qué una banda de jazz suena como si avanzara, incluso cuando el tempo es tranquilo. Mi lección sobre ritmos de comping tiene cuatro ritmos más para probar.
Laid back: un poco por detrás del tiempo
Escucha a un gran pianista como Erroll Garner y notarás otra cosa: su mano derecha va a menudo un pelín por detrás del tiempo. No tan tarde como para sonar a error, solo relajada, como si tuviera todo el tiempo del mundo. El bajo y la batería mantienen el tiempo firme; la melodía se recuesta contra él.
Esta es la parte más avanzada del swing, y nadie puede contarla. Se aprende escuchando y copiando. De momento, basta con saber que existe. Cuando una línea suena apresurada y nerviosa, el remedio casi siempre es relajarse y dejar que se quede un poco atrás.
Cómo practicar el swing
- Metrónomo en el 2 y el 4. Ponlo lento, sobre 60, y que suene solo en los tiempos 2 y 4, donde el baterista toca el hi-hat. Siente esos clics como el backbeat.
- Una pareja cada vez. Toca una pareja larga–corta sobre una sola nota y luego un silencio, como en el ejemplo de arriba. Después dos parejas. Después una línea entera.
- Primero cántala. Canta la línea con sílabas, “du-ba du-ba”, cargando el peso en “ba”. Si puedes cantarla con swing, tus manos pueden aprenderla.
- Añade el push de la mano izquierda en el “y” del 2 y del 4, corto, mientras el metrónomo suena en el 2 y el 4.
- Toca con discos. Elige un tema de la lista de abajo, pon su tempo en el metrónomo y copia el swing, no las notas.
- Grábate. El swing lo oyes mucho mejor como oyente que mientras tocas.
Los errores que más oigo
- Tocar tresillos exactos, como una máquina. El swing respira. El tresillo es un punto de partida, no una cuadrícula.
- Acentuar el tiempo. El hábito clásico. Apóyate mejor en el “y”, pero no en todos.
- Corcheas entrecortadas. Mantén cada nota hasta la siguiente. Primero fluido, luego swing.
- Exagerar el swing. Un larga–corta pesado y a saltos suena a canción infantil. Relájalo.
- Correr. Los músicos nerviosos se van adelantando al tiempo. Quédate atrás.
- Mano izquierda en todos los tiempos. Impide que la música avance. Anticipa en el “y”.
Preguntas de los alumnos
¿Debo escribir las corcheas swing como tresillos?
No. Las partituras de jazz usan corcheas normales, y los músicos les dan swing de oído. Escribir tresillos por todas partes hace la partitura difícil de leer y te empuja hacia el swing rígido y mecánico que quieres evitar.
¿Todo el jazz tiene swing?
No. La bossa nova y el jazz latino usan corcheas iguales, y muchas piezas de jazz moderno se tocan rectas. Las baladas suelen tener un swing tan suave que las corcheas suenan casi iguales. La partitura o la grabación te dirán qué sensación usar.
¿Cómo sé si tengo swing?
Grábate tocando con un disco o con una pista de acompañamiento, y escúchalo después. Si tu línea suena como parte de la banda, tienes swing. Si suena como si fuera por su cuenta, baja el tempo y copia una frase del disco, nota a nota y con el mismo swing.
Escucha recomendada
Diez lecciones de swing. Elige un tema, ponlo todos los días durante una semana y copia el swing: dónde caen las notas largas y las cortas, y lo relajado que va el tiempo.
- “Bye Bye Blackbird”, Miles Davis · ’Round About Midnight (1956): Red Garland, piano
- “If I Were a Bell”, Miles Davis Quintet · Relaxin’ (1956): Red Garland, piano
- “C Jam Blues”, Oscar Peterson Trio · Night Train (1962)
- “Moanin’”, Art Blakey & the Jazz Messengers · Moanin’ (1958): Bobby Timmons, piano
- “Tenor Madness”, Sonny Rollins · Tenor Madness (1956): Red Garland, piano
- “Shiny Stockings”, Count Basie Orchestra · April in Paris (1956): toda una big band tocando con swing a la vez
- “Poinciana”, Ahmad Jamal Trio · At the Pershing: But Not for Me (1958)
- “Autumn Leaves”, Erroll Garner · Concert by the Sea (1955): escucha cómo la mano derecha se queda un poco por detrás del tiempo
- “Blues by Five”, Miles Davis Quintet · Cookin’ (1956): Red Garland, piano
- “Freddie Freeloader”, Miles Davis · Kind of Blue (1959): Wynton Kelly, piano